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Si usted suele tener documentos pertenecientes a uno o varios campos determinados y tales documentos se generan o actualizan con una frecuencia más o menos regular, puede encargarnos la elaboración de una terminología para regularizar el uso de los términos.
Una terminología puede llegar a ser un pequeño diccionario interno del cliente con las siguientes funciones:
Quienes elaboran o actualizan los documentos pueden ceñirse a los términos establecidos, de modo que su uso queda unificado en todos los documentos.
Constituye una obra de referencia para todo el personal interno o externo.
Si la terminología incluye equivalencias en otros idiomas, sirve para normalizar no sólo los documentos producidos en el idioma de origen, sino también las traducciones de tales documentos.
Es una recopilación de términos de fuentes diversas que quedan recogidos en una sola obra y representa el uso personalizado y propio que de estos términos desea hacer el cliente.
En resumen, una terminología interna permite una elevada coherencia en el empleo de los términos a lo largo de toda la producción y traducción de documentos, y permite reflejar las preferencias del cliente en cuanto al uso de los términos.
Las terminologías pueden tener características muy variadas, puesto que cada cliente tiene unas necesidades concretas que pueden diferir en gran medida de las de otros. Por ello es necesario que el cliente plantee cómo hay que diseñar, organizar y rellenar la terminología; y si no está seguro de cómo puede hacerse, basta con que nos comunique sus necesidades para que podamos presentarle un modelo que se ajuste a ellas.
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